Regalos que cuentan una historia
Cada obra que sale de mi estudio lleva consigo una historia. Aquí te cuento algunas de las que más me han marcado.
El regalo de boda que se convirtió en autoregalo
Empezó como el plan típico entre amigas: juntar dinero, comprarles una obra de regalo de bodas. Sabían que ella estaba enamorada de mi trabajo desde hacía tiempo.
Pero los novios, al final, prefirieron el efectivo.
Así que ella hizo algo distinto: viajó desde A Coruña solo para ver las obras en persona. Y en vez de conformarse con una, decidió que el dinero que iban a regalar se convirtiera en su propio regalo — para su casa nueva, elegido por ella misma.
Se llevó dos: Memoria Botánica, y un díptico de la serie Génesis. Hoy visten el salón de su primera casa como pareja, en A Coruña.
Un mar en Madrid
Laura vive en Madrid desde hace años. Es de A Coruña, y hay días en que lo que más extraña no es una calle ni una comida — es el mar.
Cuando vino a ver mis obras, no sabía bien qué buscaba. Fuimos hablando, dándole vueltas, hasta que me contó lo que de verdad quería: poder mirar algo, cada día, y sentir que estaba en casa.
Me mandó fotos. Sus hijos jugando en la orilla. Su playa, su luz, sus colores de siempre. De ahí nació Memorias del Mar.
Hoy vive en su salón de Madrid. Y según me cuenta, sus hijos se quedaron sin palabras la primera vez que la vieron colgada.
Dos nacimientos, una obra y un bebé
Un dúplex soñado en Madrid. Una pareja que ya tenía piezas de arte increíbles, y quería una más — grande, con relieve, protagonista absoluta del salón.
Mientras trabajábamos en la obra, me contaron una noticia: iban a ser padres.
Me compartieron fotos de sus últimas vacaciones antes de convertirse en familia — Lanzarote, la tierra volcánica negra, una única planta verde abriéndose paso entre la arena gris. Ese contraste, esa vida asomando en medio de lo árido, se convirtió en Génesis.
Fue de las obras más grandes que hice en Madrid. Y desde entonces, es también una de las más pedidas como referencia por otros clientes.